—Para comenzar, y echando la vista atrás con un 2020 difícil de olvidar, ¿cree que ha cambiado la imagen del sector de la Seguridad y sus profesionales ante la sociedad, tras el compromiso y esfuerzo desempeñado en la lucha contra la Covid-19?

—En plena crisis sanitaria por la pandemia de coronavirus, profesionales de diversos sectores se han volcado en ayudar a quienes más lo necesitan, sobre todo pacientes y personal sanitario. La respuesta colectiva ante el COVID-19 se ha basado, fundamentalmente, en unir fuerzas. Y ante este reto sin precedentes, los profesionales de la Seguridad Privada han estado luchando en primera línea contra el virus, volcados en dar una respuesta rápida y eficiente, llegando, en ocasiones, a asumir tareas extraordinarias y ajenas a su actividad ordinaria, garantizando la seguridad y que los ciudadanos pudieran acceder a los servicios básicos, y auxiliando también a los profesionales sanitarios.

El sector de la Seguridad Privada y sus profesionales han trabajado coordinados con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad generando espacios seguros, para velar así por el normal funcionamiento de los hospitales, las infraestructuras críticas y del transporte, los centros de distribución de alimentos y de artículos de primera necesidad, etc.

Estamos muy orgullosos de nuestros profesionales de la Seguridad Privada, por una labor que ha recibido un reconocimiento importante por parte de todos, y que ha de servirles de estímulo para seguir garantizando protección y bienestar.

—Por otro lado, y siguiendo con iniciativas, se ha puesto en marcha un protocolo de denuncias telemáticas «in situ» con el fin de actuar con agilidad sobre los hurtos comerciales, ¿qué aspectos a destacar recoge este mecanismo de denuncias telemáticas? ¿Qué requisitos deben cumplir las entidades comerciales para adherirse a este sistema?

—Desde primeros de noviembre pasado la Secretaría de Estado de Seguridad ha puesto en marcha un protocolo que nos permite, tanto a la Policía Nacional como a la Guardia Civil, la tramitación de denuncias de forma telemática desde los establecimientos comerciales, por delitos leves de hurto, cuando el presunto autor sea sorprendido en el momento y esté a disposición en el local afectado.

Este procedimiento de denuncias «in situ» evita a los responsables de los establecimientos, empleados o personal de Seguridad Privada, el desplazamiento hasta dependencias policiales y las esperas para interponer la denuncia, lo que acelera el proceso y, en las actuales circunstancias, minimiza los riesgos sanitarios de contagio por COVID-19.

La adhesión al protocolo por parte de las entidades comerciales requiere disponer de un departamento de Seguridad, así como tener contratado un servicio de vigilantes de seguridad y cumplir las condiciones logísticas necesarias en los establecimientos de venta al público en los que se pretenda hacer uso de este sistema de denuncias.

Desde la Unidad Central de Seguridad Privada de la Policía Nacional estamos animando a las entidades comerciales a adherirse al protocolo, porque consideramos que, además de ayudar a minimizar el impacto del problema económico que ocasiona la comisión de pequeños hurtos en los establecimientos de venta al público, nos permitirá a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad optimizar la intervención de nuestras patrullas de seguridad ciudadana, en beneficio también del resto de los ciudadanos.

—Meses después de ratificarse su nombramiento como jefe de la Unidad Central de Seguridad Privada (UCSP) –puesto que venía desempeñando de manera accidental durante los últimos años–, ¿sobre qué pilares y objetivos ha asentado su nueva andadura profesional?

—En materia de colaboración, primeramente mencionaría la evolución y adaptación del plan de colaboración con el sector, lo que ha dado lugar a la implementación del Programa RED AZUL R@S 2.0, cuyos objetivos fundamentales son potenciar la colaboración y los reconocimientos profesionales, incrementar la información bidireccional y mejorar la respuesta operativa. Para ello hemos incluido en RED AZUL a los vigilantes de seguridad, a través del programa «Vigila», y se ha incrementado la obtención de información de interés para el sector con el propósito de darla a conocer, por un lado de forma frecuente a través de las difusiones «Red Azul Informa» y, por otro, de forma periódica y con carácter mensual mediante el «Boletín Azul R@S».

También destacaría, en relación a la colaboración, las jornadas de formación destinadas a Directores y Jefes de Seguridad, Detectives y Vigilantes, y en especial las referidas a autoprotección ante atentados terroristas y prevención de la violencia en grandes acontecimientos deportivos y espectáculos multitudinarios.

Y en el ámbito de la prevención y la cooperación resaltaría la figura del Interlocutor Policial Sanitario, asumida desde nuestra Unidad Central y desde las distintas Unidades Territoriales, que ha dado respuesta de manera coordinada y eficaz a las cuestiones relacionadas con la protección ante cualquier tipo de agresión o manifestación de violencia e intimidación dirigida a médicos y profesionales de la salud y su entorno, fortaleciendo la cooperación policial con las autoridades sanitarias en sus actuaciones para mejorar la seguridad en el ámbito de los centros médicos, reforzando así también el conocimiento y confianza en la Policía Nacional.

Vía Cuadernos de Seguridad