Windows 7 es uno de los sistemas operativos más exitosos de la historia, pero todo tiene su fin y a poco más de tres meses de la finalización del soporte técnico oficial, tiene una cuota de mercado tan amplia (alrededor del 30% de los escritorios informáticos) como para preocupar a la industria.

El problema es que el sistema que de manera natural tendría que reemplazarlo, Windows 10, ha sido un «quiero y no puedo» desde el lanzamiento y le ha costado más de tres años en superar en cuota de mercado a Windows 7 a pesar de todas las estrategias (no todas con buenas artes) empleadas por Microsoft, desde una migración gratuita insistente hasta la saciedad a la retirada de las licencias OEMs para que todos los equipos nuevos preinstalaran Windows 10, pasando por no ofrecer nuevas tecnologías a Windows 7 (DX12, Edge, Cortana…) para «obligar» a la actualización. La polémica sobre la privacidad y la telemetría de Windows 10 y los fallos graves en las actualizaciones no han ayudado.

La historia se repite y todo apunta que Microsoft no podrá evitar un nuevo «caso Windows XP» y decenas de millones de equipos quedarán expuestos a ataques informáticos aprovechando las vulnerabilidades no parcheadas al no recibir actualizaciones de seguridad.

Y en Windows hay malware para dar y tomar… Es el sistema más usado en ordenadores personales y el más explotado. El problema alcanza al segmento de consumo y también al empresarial, y afecta no solo a los propios equipos, sino a las redes empresariales donde se instalan.
Qué hacer ante el adiós a Windows 7

Es claro que es hora de pensar qué hacer con los equipos donde está instalado Windows 7. Para el cliente final, Microsoft recomienda la actualización a Windows 10 o la compra de un nuevo equipo que lo lleva preinstalado. Es la solución más natural, pero no la única. Otra es mantener Windows 7 con el riesgo comentado (no recomendado), extremando la precaución en su uso; cambiar de plataforma y adquirir un Mac de Apple con macOS o dar el paso a Linux con alguna de las distribuciones GNU/Linux disponibles, algunas diseñadas precisamente para acoger a usuarios de Windows.

En empresas, las migraciones masivas a Windows 10 que están en marcha será la solución más utilizada. Como muchas de ellas no estarán completadas a tiempo, Microsoft ha anunciado varios programas para ampliar el soporte extendido más allá de enero de 2020 y mitigar la situación. Uno de ellos es el FastTrack Center Benefit for Windows 10, y estará disponible para empresas que compren un mínimo de 150 licencias de Office 365 ProPlus o de Microsoft 365.

Microsoft también ofrecerá actualizaciones de seguridad de Windows 7 sin coste adicional durante un año para entidades empresariales y educativas que firmen un acuerdo concreto con la compañía.

Más recientemente, consciente de la gran cuota de mercado, Microsoft anunció otro cambio importante, explicando que las actualizaciones de seguridad extendidas, o ESUs, se ofrecerán a empresas de cualquier tamaño hasta 2023. Según el plan original, solo los clientes de Windows 7 Professional y Windows 7 Enterprise con un contrato de Licenciamiento por volumen eran elegibles para ESU.

Recuerda. El soporte técnico de Windows 7 finalizará el 14 de enero de 2020 y dejará al sistema operativo abierto a ataques de todo tipo de malware. Recomendamos la actualización a Windows 10 o alternativas como macOS o Linux.

 

Vía MuySeguridad