La tecnología ocupa un lugar tan destacado en nuestras vidas que a veces se da por supuesta. Que todas y cada una de las empresas que interactúan con nosotros a lo largo del día tengan una página web en la que informarnos o hacer reclamaciones ya no es suficiente. La explosión de los dispositivos inteligentes, como los smartphones o las tablets, junto a la irrupción de las redes sociales han traído consigo la inmediatez de la información. Ya no basta con hacer accesible lo que alguien quiera saber: esos datos también tienen que estar disponibles en tiempo real. Una gran comodidad para los usuarios y todo un desafío para las empresas.

Esta exigencia está calando en todas las actividades y negocios. Con sólo consultar nuestro smartphone, podemos saber con exactitud si va a llover en las próximas horas, el estado del tráfico, la cotización del dólar o el resultado del partido que se esté jugando ahora mismo.

La industria de la seguridad no es ajeno a este juego. Al contrario: las empresas del sector están realizando grandes esfuerzos por actualizar sus productos y ofrecer servicios novedosos que entren en esta dinámica. Hoy es posible saber si todo está en orden en su domicilio con solo activar una app desde su móvil.

BSS Security & Systems, centrada en ofrecer la última tecnología a sus clientes, pone a disposición de sus clientes distintas apps desde las que pueden controlar hasta los detalles de los dispositivos que tienen instalados. Totalmente gratuitas y disponibles para Android e iOS, permiten, entre otros, activar y desactivar su alarma, además de poder configurar todos los elementos de seguridad que conlleva (contraseñas, registro de nuevos dispositivos, etc).

 

Usos inesperados

Otro de sus usos más populares (e inesperados para los programadores) es la sustitución del tradicional teclado de la alarma. “El sistema se debe conectar y desconectar tecleando un código en el panel de control. Ahora la gente, cuando se va a dormir, activa la alarma desde la cama gracias a la app”, cuentan desde la empresa.

La irrupción masiva de la tecnología en el negocio de la seguridad permite que los protocolos de actuación en caso de emergencia y el conocimiento sobre el cliente sean cada vez más rigurosos y exactos.

Las compañías de seguridad centralizan los servicios que prestan a sus clientes en los llamados CRA (Central Receptora de Alarmas). Se trata de grandes salas con teleoperadores que responden a las consultas de los usuarios y, en caso de necesidad, ponen en marcha distintos protocolos de seguridad que pueden desembocar en la llegada de un vigilante al domicilio y la llamada de alerta a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Los servicios de seguridad para flotas y personal se basan en la localización en tiempo real de vehículos y personal a través de equipos GPS con sistemas de posicionamiento. Se trata de saber en todo momento dónde están los vigilantes para enviar a los más cercanos en caso de alerta y minimizar el tiempo de respuesta.

Una parte importante del trabajo que se lleva a cabo desde la CRA es la gestión de las falsas alarmas. Medidas como la instalación de sensores inteligentes o la creciente interacción con el usuario, que puede apagar desde el móvil una alarma que haya saltado, facilitan la gestión de estos centros.

También se puede saber desde el teléfono si el inmueble ha experimentado algún corte de luz. Una información valiosísima para los propietarios de negocios relacionados con la alimentación, ya que la desconexión prolongada de una cámara frigorífica puede tener unos costes elevadísimos.

 

Los ojos que todo lo ven

El tiempo en que todo el trabajo de una compañía de seguridad consistía en instalar cámaras de seguridad y monitorizarlas ya pasó. Los sistemas de alarmas modernos incluyen una gran variedad de elementos para que nada escape al control de los vigilantes.

El más común, presente en todos los paquetes o productos ofertados por las compañías especializadas, son las cámaras enlazadas al sistema de intrusión. Es decir: los sensores que activan la grabación de vídeo. Una versión más sofisticada, aunque no tan fáciles de ver en las viviendas, son los detectores de calor.

Los dispositivos que se instalan en el exterior incluyen sensores volumétricos y, a menudo, sistema de microondas. Este añadido evita, por ejemplo, que salte la alarma cuando pasan coches (se le indica al sistema, por ejemplo, que tenga en cuenta que en determinado ángulo de visión circulan vehículos de derecha a izquierda y por tanto no debe tenerlos en cuenta). Los dispositivos de exterior, además, deben estar sellados para soportar el agua y golpes.

Muchos sistemas de alarma incluyen también detectores de golpe o de contacto, instalados en puertas y ventanas. El funcionamiento de todos estos artilugios se puede supervisar desde el teléfono móvil.

 

La irrupción de la domótica

La industria de la seguridad tiene muy claro que su futuro está estrechamente ligado a los adelantos tecnológicos que sean capaces de desarrollar. Una de las ventanas de oportunidad que se le abre a las firmas que instalan y gestionan sistemas de seguridad es el de la domótica, considerado uno de los campos de consumo con más recorrido para los próximos años.

Si se puede activar y desactivar una alarma o ver en tiempo real qué sucede en una habitación, ¿por qué no se va a poder encender o apagar las luces de la casa? BSS Security & Systems ofrece a los clientes que lo requieran la posibilidad de poder controlar estas cuestiones desde la misma app con la que manejan la alarma.

 

En resumidas cuentas: el uso de las nuevas tecnologías abre a las empresas de seguridad un nuevo segmento de mercado, dando nuevas oportunidades a los clientes de controlar en todo momento el estado de sus dependencias, y BSS Security & Systems apuesta por incluir estas actualizaciones en todos sus sistemas.